Tres veces antes de que salga el alba, no lo creo. Nada para mí sera ordinario. Porque empiezo como si estuviera hablando de la relación amorosa. No es así, no tengo tiempo para escribirles eso (recordemos el post pasado) simplemente soy tan cursi melosa con la vida. Si no hay pues a inventarle se ha dicho.
Sí, tengo que hablar de la Navidad no me incomoda decir que es una época consumista y que preferiría estar en una comuna comiendo comida orgánica y saludable sin esas cosas raras como sal que no es sal. Y no oir las alegres canciones de los dulces cantares de los pajaros (sí los pajaros no, pájaros). Pero no, me encanta comer la comida y engordar después llorar. Me encanta recibir regalos consumistamente.
Me gusta el pinche frío al que estoy acostumbrada ese que en verdad no es como el que dibujan en las envolturas de regalos. Y me gustan los cursis comerciales de la tele evocando el cuento de Navidad porque yo siento todavia.
La ropa de invierno es cool cuando es poca y no abultada, y uno puede usar ese sueter amarillo pollito combinado con amarillo marcatextochingamelapupila. Y gritar Hello Sunshine aunque no neve pero es que el espirítu está de toda madre.
Y el rompope que sabe a Vainilla (de hecho no conozco otro que sepa diferente). Y saben qué ya me enfade de escribir, cuidense.
Ah y no por ser invierno no hay que bañarse menos.
diciembre 12, 2004
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