
Gabriel Orozco acertó con esta fotografía. No puedo imaginar el no sentir al roce de una mano. Mis manos son simplemente el instrumento, a veces tienen el papel de ser como mis ojos.
Toda mi vida he creido que tengo memoria espacial. Aprendo mejor cuando toman mi mano y guian cada movimiento como si estuviera dibujado o si lo estuviera viendo.
Mi ejercicio de memoria es tan diverso que cuando sostengo una pluma y la he dejado, simulo mis manos como si la estuviera y camino hasta recordar donde deje de sentir la pluma. No sé porque me pasa esto, pero me funciona. Podría enumerar las distintas manias que hago para aprender pero le quitarian el chiste. Lo mismo me pasa con la ropa, no la busco por colores sino por las texturas en mi closet.
Para relajarme junto lentamente las yemas de las manos en forma circular. Funciona en verdad, no sé en que consista. Y es curioso no, hasta el doctor astronauta dice: las yemas son el medio de interpretación del cirujano.
Yo simplemente quiero concordar con Gabriel Orozco y decir : my hands are my heart.

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