So dearest one. If you should leave me. My little heart would fly
and life would be through. So bésame and bésame mucho.
Frank Sinatra
and life would be through. So bésame and bésame mucho.
Frank Sinatra
Estamos sentados en un café de esos que prometen mucho pero que decepcionan en la primera taza. Llámese tarde cualquiera, ciudad fantasma, tiempo encontrado. No importa, pero aquí estamos. Por desgracia no tenemos una costumbre como llegar tarde o evitar los encuentros. Nos prometimos esta salida hace tantos años mujer, que ya no importaba que vinieras.
Hablamos. Empiezas a hablar de todos esos pacientes que ves en el seguro. Lo mucho que trabajas y al parecer que es que te apasiona. Tienes los mismos ojos de hace años y no puedo creer que aún tengas el mismo entusiasmo. Te preguntó por tu familia dices poco. Entrelazas lineas como si fuera tu mejor oficio como si te quedará chica la vida. Siempre haz sido duda; ¿lo sabes?
No hablo tanto como tú. Porque ya te he dicho en variadas ocasiones que no es mi estilo. Me gusta observarte en esas manias de pasarte los dedos por el cabello. Agarrar el cigarro como si fuera instrumento de operación, quién pensaría en aquellos años que terminariamos así. Y no cambias es lo que más me da curiosidad, miedo y tristeza.
Pedimos otra taza de café. Te cuento que el clima en la ciudad es perfecto. Que los niños crecen muy rápido. Estoy harto que me despierten a la mitad de la noche por un problema que no es mío. Que mi mujer es apenás una conocida. Pero decido callarmelo y pasar a la plática casual. Discutimos un caso de pediatria que me tuvo loco por más de un mes. Decidimos no pasar tanto tiempo sin saber uno del otro.
Te preguntó si te queda mucho tiempo en esta ciudad, qué quizás aunque suene atrevido podriamos conocerla juntos. Me dices que te esperan. Me regalas un cigarro. Y prometemos vernos más seguido.
De vuelta a casa pienso una y otra vez. Que aunque lo prometiste esa sería la última vez.
Hablamos. Empiezas a hablar de todos esos pacientes que ves en el seguro. Lo mucho que trabajas y al parecer que es que te apasiona. Tienes los mismos ojos de hace años y no puedo creer que aún tengas el mismo entusiasmo. Te preguntó por tu familia dices poco. Entrelazas lineas como si fuera tu mejor oficio como si te quedará chica la vida. Siempre haz sido duda; ¿lo sabes?
No hablo tanto como tú. Porque ya te he dicho en variadas ocasiones que no es mi estilo. Me gusta observarte en esas manias de pasarte los dedos por el cabello. Agarrar el cigarro como si fuera instrumento de operación, quién pensaría en aquellos años que terminariamos así. Y no cambias es lo que más me da curiosidad, miedo y tristeza.
Pedimos otra taza de café. Te cuento que el clima en la ciudad es perfecto. Que los niños crecen muy rápido. Estoy harto que me despierten a la mitad de la noche por un problema que no es mío. Que mi mujer es apenás una conocida. Pero decido callarmelo y pasar a la plática casual. Discutimos un caso de pediatria que me tuvo loco por más de un mes. Decidimos no pasar tanto tiempo sin saber uno del otro.
Te preguntó si te queda mucho tiempo en esta ciudad, qué quizás aunque suene atrevido podriamos conocerla juntos. Me dices que te esperan. Me regalas un cigarro. Y prometemos vernos más seguido.
De vuelta a casa pienso una y otra vez. Que aunque lo prometiste esa sería la última vez.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Hola.