septiembre 15, 2008

El día esta bien rico. Me desperté muy tarde y anduve en bata de baño hasta que me harte y me bañe. Después de eso comi pastel de mango. Y fui feliz. La felicidad es tan fácil para mí. Me puse mis levis regalados favoritos porque cuando son regalados y parece que te los hicieron a la medida son mejores. Después pusé música y he juntado el cuarto.

Alguien me dice que si soy como Fiona Apple que si cuando soy feliz ya no hay nada más de que escribir. Pero en cierta medida así es. Cuando eres feliz no tienes tiempo para otra cosa mas que dedicarte a ser feliz. No es que vayas por el mundo diciendo que eres feliz eres feliz tú y punto. En cambio cuando la desdicha te hace tocar fondo buscas desesperada salir de ahí, porque se te acaba el aire, porque es igual a si te ahogaras hacia el fondo de una alberca de mercurio.

Hablo sobre las cosas que me pasan con alguien. Me dice que necesito controlarlas. Luego pienso que quizás me gusta que esten fuera de control. Porque vivo en mi mundo felizmente y tengo miedo que si se controlan me hagan ver que las cosas no son así. Prefiero vivir en una mentira hasta que se rompa. Y si se rompe pues escribiré. Si escribo me sentiré mejor. Encontraré balance de una u otra manera. Por eso es que se hacen guerras, por eso se escriben tesis dedicadas, por eso se desvela uno, por eso nacen niños en situaciones tan precarias. Porque como dice el Dr. Cardoza: la vida busca su manera. Lo bueno es que seguirá por siempre así.

2 comentarios:

Hola.