enero 28, 2010
Llevo dos semanas oliendo y viendo las situaciones que hace 10 años no hubiera imaginado. Si yo me pudiera contagiar con un poquito de la humildad, empatia, y ganas de responder de los demás. Digo la vida sería distinta. Verse desde afuera, sentir que es fácil atravesar la piel. Las agujas vienen y van de aquí o allá, seguir todo el trayecto, tocar, decir que viene el dolor, atravesar. Todo eso. Cae todo por su peso. Sonreir. Se siente bien cabrón que confien en tí como si fuera el último recurso.
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