Cuando uno es pequeño le enseñan y estudia en escuela bilingüe donde los libros son rentados. Aprende que no debe de rayarlos. Recuerdo que cuando estaba en primer año una de mis hermanas rayó con mis plumones un libro rentado de reading. Sentía que había cometido el peor delito de la historia. Comparable con la vez que robe 3 frijoles en aquella tienda o cuando mi mamá decía que tenía escondida una grabadora por si yo decia malas palabras (algo en mí dice que si existe).
Después uno crece y ve que usar el lapiz no es nada extraordinario. Después encuentra la moda neon. Depués vienen las tiendas que abarotan los marcatextos de todos tamaños y después una queda inmersa en un mar de colores en todo lo que la rodea: plumas, post its, marcatextos, cuadernos e incluso hojas para entregar tareas. Es inevitable.
Cuando entre a medicina lo primero que me dijeron es que me quitará el paradigma que rayará el libro. Que me adueñara de él. Puedo asegurarles que así lo hice. Converti mis tres tomos de 800 pesos en unos muy caros libros de colorear donde el color roja era la inserción de los musculos. Donde el trazo se seguia deacuerdo a la fibra del músculo. Donde el color verde era la primera división del plexo braquial, así pues la segunda era un rosa neon y la tercera era un azul que nunca olvidarias.
Con 5 semestres he aprendido que menos color es más. Porque después de subrayar sobre lo subrayado es una obsesión. Ahora sé todas las marcas. Mido mi rendimiento escolar con el tiempo que me dura el marcatextos. Pero ahora ya no sé si subrayar y si lo hago, de qué color? El amarillo ya me da asco al igual que los colores tradicionales. Todos pintan mis libros de manera escandalosa y pues ni modo. Tendre que volver al fiel lapicero de aquellos años cuando uno era pobre y rentaba los libros.
Después uno crece y ve que usar el lapiz no es nada extraordinario. Después encuentra la moda neon. Depués vienen las tiendas que abarotan los marcatextos de todos tamaños y después una queda inmersa en un mar de colores en todo lo que la rodea: plumas, post its, marcatextos, cuadernos e incluso hojas para entregar tareas. Es inevitable.
Cuando entre a medicina lo primero que me dijeron es que me quitará el paradigma que rayará el libro. Que me adueñara de él. Puedo asegurarles que así lo hice. Converti mis tres tomos de 800 pesos en unos muy caros libros de colorear donde el color roja era la inserción de los musculos. Donde el trazo se seguia deacuerdo a la fibra del músculo. Donde el color verde era la primera división del plexo braquial, así pues la segunda era un rosa neon y la tercera era un azul que nunca olvidarias.
Con 5 semestres he aprendido que menos color es más. Porque después de subrayar sobre lo subrayado es una obsesión. Ahora sé todas las marcas. Mido mi rendimiento escolar con el tiempo que me dura el marcatextos. Pero ahora ya no sé si subrayar y si lo hago, de qué color? El amarillo ya me da asco al igual que los colores tradicionales. Todos pintan mis libros de manera escandalosa y pues ni modo. Tendre que volver al fiel lapicero de aquellos años cuando uno era pobre y rentaba los libros.

oye doctora, ¿¿que es la enfermedad blanca??, lo lei en un libro historico, y no tengo idea.
ResponderBorrarBuscarlo en google sería un buen primer paso
Una amiga me dijo una vez que no subrayara de amarillo, que eso era antipedagógico, desde entonces le tengo miedo a los marcatextos de ese color...
ResponderBorrardivertido no?
jajajaj LOCAHH
ResponderBorrarTQ :)
A mi me gustaban los azules y los verdes. :D y los marcadores morados y rojos!!!
ResponderBorrarAhhh que genial, hasta se me antoja estudiar!
simbad: no pero si he oido del sindrome del estudiante de medicina, crees que todo lo que estudias lo tienes, está caibron cuando ves sida jajajaja
ResponderBorrargato: es que no te dan ganas de leer después porque se ve sucio
abraham: ains sólo dire eso
catastrophe k: pues chambelee :p por lo menos en el work