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septiembre 05, 2008

Abdomen Agudo.

Alguna vez alguien me contó que como él sabía muchas cosas de mí tendría que contar algo de él dijo que la tierra mojada le recordaba la sensación de estar muriendo en el baño de sus padres. Me contó su historial médico. Y claro que me impresione , o sea, él no puede estar sin hidratarse porque tenía polipos intestinales y sólo le queda un pedazo de intestino. Me contó que cuando despertó de la operación exploratoria tenía cateteres en la yugular. Me contó también que se quebró la pierna una vez que dormía detrás de un carro mientras su hermano trabajaba. Además de que una masa que tiene en su cuello es una bala perdida y yo la toque y puede que sí lo sea. Que de niño se cayó de un techo y duró mucho tiempo inconciente. Si a alguien le han pasado tantas cosas es a ese hombre o es un mentiroso.

Entonces cada vez que reviso abdomen agudo lo recuerdo. Recuerdo los dolores que me contaba. Recuerdo su abdomen y sus cicatrices. Recuerdo que le pregunte muchísimas cosas. Me imagino que si cuanta vida le queda despés deu tener como nueve y ya haber gastado tantas. Me preguntó si sigue viendose igual de joven. Y después recuerdo que abdomen agudo no es mi tema favorito. Que ya me han puesto mis embarradas con él. Que prefiero la clínica y que por mí la cirugía que se vaya a la chingada. Eso es lo que pienso cuando recuerdo el cuadro de abdomen agudo.

agosto 26, 2008

El ritual del marcatextos

Cuando uno es pequeño le enseñan y estudia en escuela bilingüe donde los libros son rentados. Aprende que no debe de rayarlos. Recuerdo que cuando estaba en primer año una de mis hermanas rayó con mis plumones un libro rentado de reading. Sentía que había cometido el peor delito de la historia. Comparable con la vez que robe 3 frijoles en aquella tienda o cuando mi mamá decía que tenía escondida una grabadora por si yo decia malas palabras (algo en mí dice que si existe).

Después uno crece y ve que usar el lapiz no es nada extraordinario. Después encuentra la moda neon. Depués vienen las tiendas que abarotan los marcatextos de todos tamaños y después una queda inmersa en un mar de colores en todo lo que la rodea: plumas, post its, marcatextos, cuadernos e incluso hojas para entregar tareas. Es inevitable.

Cuando entre a medicina lo primero que me dijeron es que me quitará el paradigma que rayará el libro. Que me adueñara de él. Puedo asegurarles que así lo hice. Converti mis tres tomos de 800 pesos en unos muy caros libros de colorear donde el color roja era la inserción de los musculos. Donde el trazo se seguia deacuerdo a la fibra del músculo. Donde el color verde era la primera división del plexo braquial, así pues la segunda era un rosa neon y la tercera era un azul que nunca olvidarias.

Con 5 semestres he aprendido que menos color es más. Porque después de subrayar sobre lo subrayado es una obsesión. Ahora sé todas las marcas. Mido mi rendimiento escolar con el tiempo que me dura el marcatextos. Pero ahora ya no sé si subrayar y si lo hago, de qué color? El amarillo ya me da asco al igual que los colores tradicionales. Todos pintan mis libros de manera escandalosa y pues ni modo. Tendre que volver al fiel lapicero de aquellos años cuando uno era pobre y rentaba los libros.

agosto 25, 2008

Jornada larga

Quisiera no tener que escribir de la maldita escuela. Pero veamoslo así el encanto de este blog de vacaciones se tenía que acabar. Estoy en la escuela desde las 7 am para hacer una puta tarea de 3 preguntas. Que he leido la palabra edema que ya la puedo escribir amede y no me provoca disturbación alguna. Se imaginan leer de 10 diferentes libros y otras tantas páginas para tres pinches preguntas. Pero queria pinche estudiar medicina.

Nombre y si les contará que me estoy atrasando en otras materias se me infartan.