julio 13, 2007

ayer

Hermosillo se portó como un pueblo pesquero. Había lluvia, nubes, el sol (que aquí siempre hay sol) jugando a las escondidas. Nosotros no podiamos más que alegrarnos poner la música a todo volumen y cantar como si fueramos enanas de una película. Hermosillo no se porta así todos los días.

Los papeles, el cutter que parece bisturí (escalpelo es una palabra de mi abuelo), el papel bateria, el dinero gastado en tanto y tanto papel, en tinta, en desvelos, en enojos, los volubles, las sospechas en las fotos, todo esto incluido.

Ver maquillarse a la amiga no es algo que ocurre con frecuencia. Todas a la expectativa. Un espectaculo sin igual. Las canciones prohibidas en la calle. Las mujeres atónitas en otro carro por oir esa música y comer comida chatarra.

El moderno. Su casa. Los platos sucios de su casa. La amiga que hace años que no veiamos. El asombro de vernos crecidos. Las confesiones. Like a virgin spinning all over all night. La nigger (negra) y como nos corre por cierta canción.

Los 24 pesos. Que se convirtieron en 23. Y posteriormente después de que una explotará a un florista se conviertieron en 22. Señores yo había ganado la apuesta con el moderno. Un 12 por ligarme al florista. Y sólo pensaban en american beauty en una choza que filtra agua.

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