tenía 18 años. me preguntó que si lo amaría por siempre. vi la ventana. pasabamos por ese letrero de café hablaba del tiempo y por mecánica dije: te quiero hoy; mañana no sé, es lo único que te puedo asegurar.
llevo una semana viendo con detenimiento el mismo anuncio, también sigue hablando del tiempo. otras figuras, ya no hay palabras.
nada cambia.
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