Y como el fuego reflejado en el agua. Dibujaba partículas de dios. El fin de amar es sentirse más vivo. El fin del mar es sentirse igual vivo.
Porque uno merece lo que sueña. Y yo soñé tanto con recuperarme en farmacología. Que estoy agradecida con mi grupo de estudio, con mi Goodman heredado, con mi familia y con la vida misma.
Vivir así es genial.
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