junio 15, 2008

El día que el abuelo no se despidió de nadie.

El abuelo fue el primero que uso la medicina preventiva conmigo, por mi bien me dijo que necesitaba hacer ejercicio e incluso trato de enseñarme baseball. El abuelo contaba que su padre murió ataque de asma cuando él tenía sólo 15 años; que él tenía muchas hermanas. ¿Qué pensarías si te dijerá que el abuelo dejó la milpa para venir a estudiar la secundaria a la edad de 17 en Hermosillo? Yo diría que fue una bendición porque salir de aquella pobreza y criar a sus hijos, me permite estarles aquí escribiéndoles que yo también puedo.

El abuelo salió de una sierra que tiene una carretera que me marea. Una casa grande que aún se cae y me trae de vuelta a los años sesenta. Miguel Ángel tercero porque los otros dos el tan jodido de este país no los dejó vivir. Yo escribo porque el abuelo también lo hacía.

Me contó todas sus historias en un anecdotario. Claro que pasábamos corajes, porque yo en medio de la adolescencia y él con un corazón que a penás le servía un cuarto. El abuelo siempre se preocupo por todos. Yo siempre he contado que yo soy de esta manera porque sospechaba que la abuela no queria al abuelo.

El abuelo: contador, cazador, escritor de memorias, conoció a Emiliana, presidente de la sociedad de alumnos, joven galán que conquistó a la abuela, aquél que me dio mi espacio cuando yo sentía que no lo tenía, quien me compro mi primera lámpara de exploración, quien hizo una banca, un asador, me regaló un carro, fundador del colegio de contadores, burocrático que nunca le robo nada a nadie, papá de mi mamá, casero de mi papá, un cacique,

Estoy feliz. Al abuelo simplemente el corazón hizo que viviera lo suficiente para despedirse de todos. Ayer bromeaba con la abuela por la fiesta de los 50 años, se quejaba de sus amigas las viejitas que no conociamos. Las cosas pasan por algo. Yo no me fui de fiesta, ni mi primo. Me hubiera dolido en el alma pensar que estaba cruda y ni siquiera pude hacer nada por el abuelo. Aunque cuando yo lo vi sabía que estaba más agusto que yo. Pero aunque yo sabía que el RCP era inútil, que aunque mi mamá dice que le dio masaje y respiración boca a boca. Me hubiera deshecho. A mí el abuelo me lo prestó la vida un año más y me regalo una tarde ayer.

-María José, se murió el abuelo.
-(ojos llorosos, sonrisa) Pues mi abuela va a ser muy feliz, porque dijo mi abuelo que cuando él se muriera ella iba a ser feliz.
-Pinche María José, pórtate bien y no repitas eso.
-(ojos llorosos y sonrisa) Ok.

No estoy triste, y si escribo aquí esto y usted es un voyeurista eviteme la pena de decirle: qué chingados le importa. Que a final de cuentas todos lo somos. No hay nada que sentir el abuelo se despidió de todos. Al contrario si algo quieren decirme diganme felicidades porque tu abuelo vivió como quizó, se fue muy contento y te heredó (aparte de diabetes, asma y problemas de tiroides) un gran ejemplo.

ps. Abuelo lo único que me da cosa que te hayas muerto es que ayer se me olvidó llevarte la boleta con 95 yo sé que estarías bien contento, creo que te lo comente. Y otra cosa... Lo siento mucho por no haberte quitado el antojo de carne de conejo, pero jajajaja, no te iba a matar con metabolitos de pentobarbital.

ps2: Yo queria ir a la fiesta de los 50 años de casados y quería ver si era cierto que mi abuela si tenía a sus 65 invitados. A ver si un día te apareces y me sacas de la duda...

5 comentarios:

  1. un abrazo, un beso y una sonrisa silenciosos

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  2. gracias =)estamos bien por acá someday escribiré

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  3. bueno, es que ha estado bizarro el día uno no sabe como lo cambian esas cosas hhasta que le pasan, pero contentos a final de cuentas

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  4. no te digo felicidades porque me parece de mal gusto.

    pero eso sí, perder al abuelo significa. y mucho.

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  5. gracias john sí significa mucho, pero ya ni llorar es bueno

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Hola.