octubre 02, 2008

Diario de un hombre celoso

‘Solo participa de la vida real del mundo quien tiene mas voluntad que inteligencia, o mas impulsividad que razon’
FERNANDO PESSOA
Me gustaría escribir de una pasión humana y de entre aquellas que he conocido más de cerca, la inspirada por los celos es la más intensa, también la mas misteriosa. A tal punto creo que los celos son tan misteriosos que quien ha logrado dominarlos y desterrarlos de su vida no merece llamarse humano. Para describir lo que una pasión significa no pude tener más forma que encontrarme con estas palabras de Sandor Marai: ’La pasión no conoce el lenguaje de la razón, ni sus argumentos. Para una pasión es completamente indiferente lo que reciba de la otra persona; quiere mostrarse por completo, quiere hacer valer su voluntad, incluso aunque no reciba a cambio más que buenos sentimientos. Todas las grandes pasiones son desesperadas: no tienen ninguna esperanza, por que en ese caso no serian pasiones, sino acuerdos, negocios razonables, comercio de insignificancias’. Justo eso sucede con los celos, en cuantos mas profundos y verdaderos son, mas desesperados se vuelven. La vida se trastorna, el desasosiego se instala en el espíritu como en una casa apunto de derrumbarse, se pierde la libertad y uno desea que el mundo se detenga un momento durante toda la eternidad: el tiempo deja de ser la suma de los movimientos para transformarse en ansiedad perpetua. A mi no me causa vergüenza revelarme como un hombre celoso, incluso me siento afortunado por que nunca antes había sentido la vida tan próxima, como la respiración de un tigre en mi cuello o como el anuncio de la muerte mas cruel. Al mismo tiempo se que los celos son la señal del amor enfermo pero verdadero, el único que me interesa, el único que me lleva a sentir el peso de vivir. Quiero creer que un celoso verdadero no culpa a nadie de sus pasiones: sabe que no poseerá por completo lo deseado, pero no se conforma, al contrario, entra sin dudar a un boque oscuro donde jamás volverá a salir, conoce su destino y lo afronta con convicción.

Por otra parte, la vida cotidiana de un hombre celoso no conoce la calma ni la mesura: inventa rivales, desconfía de los perros, de las amistades mas arraigadas, escucha merodear los pasos de los amantes por las noches, descubre su miradas lascivas cuando el sol ilumina con mas intensidad los rostros, resuelve enigmas, lenguajes que su mujer a construido a sus espaldas, encuentra vestigios de su traición en el menor de sus titubeos. ¡Que manera tiene la vida de expresarse¡, la mas acaba de mis novelas carece de valor junto a las historias que imagino cuando ELLA se marcha. Es cuando mas la deseo: cuando se convierte en ausencia que pesa mas que una montaña. Y nadie, por mas cuerdo o sabio que sea, podrá convencerme de que no he sido engañado. ELLA siempre estará dispuesta a ofrecerse, a ser mirada, a buscar la aceptación de su belleza, y lo que es peor: se hallara siempre dispuesta a cumplir hasta el mas minucioso de mis temores. QUE VALOR PUEDE TENER UNA PASION SI NO ES DESESPERADA, incurable, si no es siquiera capaz de echar a perder la vida de lo que mas se quiere: amor que solo se consuela en la destrucción.

Se que me he expresado con una vehemencia en exceso romántica, pero no encuentro manera mas adecuada de escribir una pasión semejante. La amistad es un servicio, un sacrificio en silencio que solo duele cuando termina, pero los celos por una mujer nos demuestran que es amor del bueno. Los celos interpretan el único amor posible: EL QUE NO SE PERVIERTE NI SE VUELVE MEDIOCRE. ‘DESEO ENTRAR DE NUEVO EN ELLA POR TODA LA ETERNIDAD’. Pero los celos te condenan a la soledad, a encarnar en un ser incompleto que nunca conocerá la paz. Afrontar una pasión verdadera, sumergirse en ella es comprender el mundo de la naturaleza humana y saber que una pasión no se domina, acaso se aprende a vivir bajo su sombra.
Guillermo Fedanelli.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Hola.