Me cae a toda madre la gente alivianada. No importa su religión, si por ejemplo creen el espagueti volador o que un omni vino e implantó una semilla que dio vida a la vida. No me importa que crean que dios fue dios y creador del universo. Y sobre todo agradezco que no me metan sus creencias. Digo una que un día amanece con la idea de que no le importa eso asume para el resto de su vida que si hay un dios está bien y si no lo hay también. No creo necesaria la modulación de un creador para elegir lo que quiero hacer con mi vida. Lo que pasa es que aunque no creo en un dios en partícular me encantan todas las enseñanzas de las religiones. Aquellas que dicen que debes ser solidario hasta que en la reencarnación todos volvemos a aprender algo nuevo en la vida.
Me inquieta de manera sorprendente algunas cosas que no puedo explicar pero no me quitan el sueño y sólo dejo que pasen. Podrían tacharme de loca. Pero no me parece normal que mi mamá vea fantasmas, que mis hermanas sepan quien morirá y que tengo un acusado sentido de sobrevivencia. Esto es que sé cuando algo pasará sea bueno o malo pero lo intuyo. Mamá cuando era niña me decía que el miedo se quita rezando. Yo siempre he sido inquieta. Manera sorprendente el efecto de rezar. Dicen que cuando a una la inquietan los fantasmas lo que tiene que hacer es sólo hablar con ellos. Es un ejercicio raro. Como hablas con algo que no crees que ni existe. Pero hay un peso que cede al entrar al juego. No creo que terminé creyendo por el completo más siendo mujer de formación cientifica entiendo que hay cuestiones que no están esclarecidas que uno sólo tiene que hacerle como con la religión tener un poco de fe ciega. Es cuando la ciencia se convierte en cierto dogma que me irrita en ocasiones.
He pensado explicaciones diferentes. Porque mis abuelos de niña me decían que ellos sentian y veian cosas que las demás personas no podian. Quizás hay gente que tiene receptores de sensibilidad que no tienen otras personas. Y la expresión de estos tiene un fundamento psicológico. Es por eso que situaciones de estrés me hacen más receptiva hacia algún fenómeno en particular. No hay peor cosa que jugar con el miedo propio. Y es peor aceptar que una no se puede enfrentar a este miedo por alguna creencia una pierde poco a poco eso tan humano que se llama fe y esperanza. Nada grave. Pero son también cualidades necesarias en cualquier individuo para sentir que pertenece a una familia, a una ciudad. Por ejemplo: mi familia es católica con todas estas manifestaciones metafísicas que simplemente ignoran. Yo ni siquiera tomo atención a lo católico ni a lo metafísico a pesar de ser un ente importante en la vida familiar. Mi madre dice que me siente alejada, distanciada, enojada y simplemente es que no me gusta complicarme.
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Así es la vida y qué hacerle, que siga con su curso.
octubre 14, 2008
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