Siempre he odiado tener la panza llena. Mi mamá se quejó de mí cuando tenía que sacar los gases después de darme leche recien nacida. Mi madre siempre ha dicho que le recuerdo a papá ese que vive en África.
No me ha gustado tener la panza llena. Porque cuando era pequeña veia los programas de los niños de África, allá donde papá vive. Siempre esperaba que en alguna toma de aquellos niños pudiera reconocer,un gesto parecido al mío, un rasgo, una particularidad, en un hombre que pudiera ser mi padre. Eso no era posible, porque la abuela interrumpía para llamar a comer. Estoy segura que si no hubiera comido, lo hubiera encontrado en un hombre de África.
La abuela debió tener la culpa, aparte de no encontrar a mi padre, de que tuviera esta panza. Siempre hacía lo mismo: sopita de fideos, bisquet con cebolla , frijoles refritos, ensalada con tomates grandes y cantidades enormes de horchata ,sin faltar claro, las tortillas o el pan virginia.
-Te pareces a keiko.
-Le voy a decir a la maestra.
-No te pareces a keiko. Eres una elefanta.
-No es cierto, soy una niña.
Y así era, era una niña. Con pancita y colitas, con pancita y vestidos largos, con pancita y calcetines con holancitos rosas y verde pistache, con pancita y unos ojos de vaca brava.
Me molestaba la pancita llena de gases porque cuando menos quería, estos salían. ¡Qué pena aquella ,aparte de no saber leer aún, tirarme gasecitos! Mientras la maestra no parecía poner atención ni mis compañeros de las que me salvaba.
Mamá siempre contaba que le recordaba a un padre que vivía en África porque él también tenía pancita. Y también recordaba que después de mí siempre ha tenido la panza de gelatina que la atraviesan las estrías.
Para mí no se hicieron las modas de enseñar el estomago, los pantalones a la cadera o las blusitas sin mangas. Nunca era la preferida para sacar a bailar; nunca me ha gustado tener la panza.
Pero desde hace tiempo tengo la panza llena y esta vez no me deja dormir. Me da pataditas y tengo que cuidarla. Tengo la certeza que esta vez la pancita tendrá: un padre que viva en la misma ciudad, los ojos de vaca brava y hasta los gasecitos en clase de español. Y no sé sabe si a esta pancita le quedaran las nuevas modas, los bailes o sabrá cantar. No lo sé. Lo único que sé es como me gusta tener esta panza.
junio 09, 2005
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Me entristece. Cómo le va a quedar la panza con el doble de panza?
ResponderBorrarLo bueno que le gusta tener la panza.
Papá áfrica.
Apreciable pinche princesa, o Pinche apreciable princesa, o mejor apreciable princesa pinche:
ResponderBorrarEs del todo agradable para este deleznable químico leer acerca de alguien tan.... tan.... pinchemente entretenida.
Y sí, aquello de la panza siempre deja bastante hueco (aunque sea después de una buena comida) para cavilar un rato en por qué nunca se ha ido, en por qué nunca se irá... En por qué carajos vive ésta tan satanizada, sin en épocas pasadas no sólo era la neta, hasta denostaba una cómoda posición social y daba un toquecillo estético.
En fin, así es esto de la vida entre los trópicos.
Ciao!
¡Ay qué hermoso post!
ResponderBorrar(Como cuando teníamos dieciséis)
(por cierto qué lindo detalle que en la foto, su lente izquierdo esté todo sucio)
ResponderBorrar=)
ResponderBorrarA mí me gusta lo oblicuo de las pancitas cuando son pancitas y no panzotas, porque soy bien subjetivo y arbitrario. Me gusta tu pancita porque sí, cómo la ves?
ResponderBorrarNo. No lo estoy.
ResponderBorrarque bien saber que no estas embarazada
ResponderBorraresta bueno este post felicidades y no te preocupes que la panzita no se ve tan mal te lo dice alguien que tiene una pero una pancita ok?
Efrain B.