Cuando eramos pequeños tendriamos unos 5-6 años eramos los únicos primos. Pensabamos que siempre lo seriamos tal ves porque consumiamos todo el tiempo de la abuela, y dormiamos en su casa los viernes, nos peleabamos por dormir en medio de las camas de los abuelos. Teniamos pocos años y eramos ya tan marcados y tan distintos. Peleabamos por cualquier excusa y tú me pegabas, yo débil como hasta ahora lloraba.
A pesar de que no me tolerabas siempre buscaba tu compañia porque yo no tenía con quien jugar y uno a esa edad necesita de alguien y nos necesitabamos. El patio no nos llamaba la atención, no fuimos niños comunes, nosotros pensabamos: la computadora de papá para jugar en un paint monocromático, el nintendo en sus distintas versiones, las caricaturas que yo no podía ver en casa por no tener cable.
Ahora veo la versión de lo que nosotros pudimos ver sido, si hubieramos sido más civilizados. Tú estás caracterizado por un primo que no pudiera saber quien es quien en las fotos y yo por quien vive mi niñez mientras yo tengo 20 años. Los veo jugar obstáculos. Y recuerdo que en este viaje vi un juego de sorry y de pronto cayó la memoria.
Fue la única época donde no peleabamos. Jugabamos horas y horas sorry. Trataba de recordar la dinámica y no podía, sólo nos recordaba jugando. Y los veo tan tranquilos ahora jugando a algo parecido a aquél sorry, que pienso, sorry era nuestra forma de decirnos: sorry, I love you and I care about you.
Lo triste es que el inglés lo aprendimos después y ya nos queda ridículo el discurso.
agosto 19, 2007
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